Bodas con encanto: Sandra & Kiko

Sandra & Kiko

Siempre recordaré aquellas tardes de verano como sueños efímeros llenos de inocencia; juegos que entrelazan la ingenuidad más temprana, con la picardía que comienza a nacer en el avance de esa “tan dura” adolescencia…

Cuando comienzas a entender la diferencia que hay entre lo que a primera vista creías que era amistad, y lo que, cuando te vienes a dar cuenta, se ha convertido en un “algo” extraño y nuevo por conocer…

Sería imposible apenas, no recordar como en el horizonte; aquellas conversaciones que entre amigas parecían no esconder algún otro significado, sueños idílicos y sentimientos compartidos hasta comprender como mismas hermanas, que tal vez era él, o que tal vez no solo fue un amigo más.

Y así es como quizás, comenzó nuestra historia de amor… En suma de veranos, de momentos engendrados por una dulce adolescencia, sin apenas ser conscientes, y de una gran amistad… Que culminó cuando nadie lo imaginaba, en aquello tan bonito que la vida solo a veces nos regala, AMOR.

Ellos son Sandra y Kiko, y hoy os mostraremos un pequeño trocito de su día tan especial.

Fue hace 12 años cuando Kiko decidió ir a vivir a Segovia, lugar donde tan solo pasaba sus veranos, amigos desde entonces; su confianza fue tomando cada día más trascendencia; conversaciones infinitas y consejos que hasta de madrugada los mantenían conectados. Quizás ni ellos mismos podían creer que aquello estuviera pasando, hasta que por fin un día, algo sin más, surgió…

Seis años de amistad, con el miedo más humano a estropearlo, les bastó para luchar y conseguir lo que ambos deseaban con tanto fervor. Comenzó entonces una historia de amor preciosa entre dos amigos cómplices y locamente enamorados el uno del otro.

Un regalo de cumpleaños modificó los planes más románticos de Kiko; y es que para sorpresa de él, y con el fin de celebrar su 30 cumpleaños a lo grande, Sandra le regaló un viaje inesperado a Nueva York junto a dos de sus mejores amigos. Un regalo maravilloso que no quiso desaprovechar, pues, junto a una pista de patinaje de Bryant Park; todo alumbrado y decorado de Navidad, haciendo de aquel momento, único… Kiko pidió a una pareja que les inmortalizara en foto, cuando, tras recitar unas palabras que había preparado, de rodillas, pidió su mano… (Imagino la carita de Sandra y yo misma me emociono)

Podríamos hacer un único Post dedicado por completo al precioso vestido que Sandra lució el día de su boda, y de la historia que recoge cada uno de los detalles que en él encontramos, precioso sin duda.

Y es que nuestra novia contó con la ayuda de una persona muy especial para ella, su mejor amiga y una profesional inmejorable, Ana Abella, diseñadora de la reconocida firma española de moda infantil, GoccoAna volvió a hacer un trabajo excepcional con la idea que desarrolló para la creación de un tres piezas así de bonito.

No podía dejar pasar de largo y no recordar con muchísimo cariño, que Ana fue también, una de nuestras preciosas novias plumetiAna & Bernabé, su historia de amor y su estilazo tan personal y adorable, dejó huella en nuestro pequeño mundo, romanticismo e inocencia que nos cautivó.

Cuando Sandra escuchó la propuesta de su amiga, puede que en un primer momento le sorprendiera, pues su idea era otra; pero juntas dieron forma al que terminó convirtiéndose, en el vestido de sus sueños; ideal y muy del estilo de nuestra novia; concordaba a la perfección con la personalidad y gustos de ella.

Ambas confiaron en Raquel de Passarela, un taller en Segovia, para su confección; ilusionada y muy emocionada con la idea, fue Raquel la que consiguió dar vida finalmente, a esta maravilla. Falda brocada con dibujo de hojas en seda, ajustada en la cintura; cuerpo en crep con apliques en los hombros, botones grandes en las mangas, y espalda abierta. El chaleco era del mismo crep, detalles a juego con la tela de la falda; y una larga cola espectacular. Las telas eran todas de José María Ruiz (Madrid).

Un detalle que a nuestra novia emocionó, fueron dos finas perchas personalizadas que su amiga le regaló de Demihermana, una con su nombre y una libélula, símbolo muy importante y especial (ya que tanto ella como su madre llevan una tatuada), y otra con el nombre de Ana y su logo.

Tan especiales son las libélulas para ella, que incluso antes de comenzar a dar forma a su vestido; Sandra encontró en Alial Millinery, su tocado; tres horquillas que parecían llevar su nombre, y de las que se enamoró; tuvo claro desde un primer momento que ese “símbolo” la acompañaría como siempre, en un día tan importante.

Con sus zapatos se tropezó por casualidad; cuenta que sabía muy bien desde un principio el estilo que quería y, acercándose el momento de su prueba de vestido, Sandra encontró lo que buscaba, unas sandalias de terciopelo en granate, de la firma Brownie, que llevó durante todo el día, ¡y todo el baile!

Como joyas, nuestra novia lució unos elegantes pendientes de oro y espinelas negras de Aristocrazy, junto a dos regalos ideales; una pulsera que sus mejores amigas le dieron la noche previa a la boda, y un colgante de la madre de una de ellas.

Por último, y como era de esperar, Sandra llevó su anillo de pedida, un clásico solitario de Joyería Suárez, con el que dio el toque final a un look bellísimo, y muy personal.

Es maravilloso leer lo inolvidable que resultó para nuestra novia, pasar los momentos previos a la boda, junto a las chicas más importantes para ella; sus dos mejores amigas, Ana y Seila, la madre de Kiko, su cuñada Martita, y su madre; pasaron un ratito genial. Todo acondicionado para que estuvieran instaladas con la mayor comodidad, Sandra lo recuerda con muchísimo cariño.

Kiko escogió para la ocasión, un chaqué en marino confeccionado a medida, de la conocida firma Tom Black, una sastrería con gran prestigio en Madrid, donde puedes escoger cada uno de los detalles, desde la tela exterior, hasta el forro, botones, bolsillos… Con camisa y tirantes también a medida, todo de la misma firma, Kiko cuanto menos, lució muy elegante y juvenil.

Los zapatos eran de corte clásico, de Pedro del Hierro; y como joyas, el novio llevó el reloj de la marca Hamilton, que Sandra le regaló en su quinto aniversario y por la pedida, y unos gemelos de Hackett, regalo también de los testigos en la preboda.

Las damitas iban vestidas de Teresa y Leticia, en color crudo con los puños y el cuello terminados en una tela de algodón blanco con plumeti; con una capa ideal en terciopelo verde, que confeccionó una tía de Sandra, modista de trajes regionales, a juego con el fajín de los niños, elaborados con la misma tela; ellos llevaban un traje de la firma Gocco. Todos juntos hicieron una labor verdaderamente bonita, acompañando la entrada de la novia hasta el altar.

La ceremonia se celebró en la iglesia de Sotos de Sepúlveda, Nuestra Señora del Rosario; pequeña, con techos y coro de madera, un suelo precioso, ¡perfecta para una boda de invierno! Los sacerdotes que oficiaron el enlace fueron dos tíos directos de Kiko, y ya que para ellos, los meses de verano era un poco más complicados porque tenían mucho trabajo; y puesto que ambos buscaban una boda un tanto diferente y fuera de lo común; la elección de hacerla en Diciembre resultó idónea.

Tanto de la decoración floral del templo, como el ramo de novia (regalo de tres antiguas compañeras de piso de Sandra), se encargó el equipo de La Floristería de Esther, quienes consiguieron aún más si cabe, dar un toque muy romántico y vintage. Árboles altos a la puerta de la iglesia y pequeños cubos con eucalipto y paniculata; dos bodegones en los altares laterales con flores de algodón, verdes, y toques de granada; y una guirnalda preciosa.

El encanto del entorno, la calidez y todo el cariño que familiares y amigos les procesaban, junto al fuerte vínculo con los sacerdotes, hicieron de cada momento, una emoción difícil de olvidar.

Entre tantos, Sandra nos cuenta, aún un tanto nerviosa, su tierna llegada del brazo de su abuelo; el Aleluya de Cohen con letra en español, que los sacerdotes les cantaron como regalo; y un impresionante un trío de piano, violín y tenor, que terminaron con su canción favorita, Nessun Dorma.

La celebración tuvo lugar en El palacio de Esquileo, también en Sotos de Sepúlveda. Muy cerquita de la Iglesia, facilitó que los asistentes pudieran trasladarse de un lugar a otro a pie. Una finca maravillosa y muy exclusiva donde todos disfrutaron tanto del precioso paisaje, como de la fantástica pueda en escena.

Toda la recepción corrió a cargo del Palacio, excepto el cortador de jamón y lomo ibérico, que fue contratado por los novios a parte. Una crema de marisco junto a un exquisito lomo de bacalao y asado de cordero lechal (propio y muy rico en la zona); compusieron el menú principal, que a todos seguro, encantó.

Tanto de la decoración floral y del entorno de la finca, se encargaron los propios profesionales de allí; Sandra y Kiko confiaron plenamente en Patricia de Diego, a quién agradecen enormemente lo bonito que decoró cada rincón. Las minutas y meseros fueron igualmente encargadas a Patricia, y ella trató de compaginar con el diseño tan personal y estudiado de las invitaciones.

Éste fue cosa de Sandra, su tío es dueño de Imprenta Rosa, y él mismo las imprimió y se las regaló; los sobres también fueron diseñados y forrados por ambos, incluso el mapa de acompañamiento, lo dibujó un tío de Kiko. Detalles así de personales son los que dan a cada pieza, un valor incalculable…

Los novios llegaron en un elegantísimo y muy sofisticado Rolls Royce «coupe de ville» de 1933 en verde, regalo de Afe, una buena amiga de ambos, cuyo padre, Roberto Tapia, se dedica al alquiler de coches clásicos.

A destacar también, corners con regalos para los invitados, mantas y velas entre tantos; y un divertido e impresionante Candy Bar, obra de Pilar, una compañera de trabajo que ese día aún más, volvió a ganarse ¡todo el cariño del universo!.

El baile se abrió con la canción STOP THE CLOCKS de L.A. interpretada por un fantástico grupo de música en directo, que amenizó las primeras horas de barra libre, haciendo que todos los asistentes disfrutaran por completo, de una gran fiesta, la más bonita de sus vidas, algo memorable.

Todas las imágenes son obra del fantástico equipo de profesionales que forman Muy Muy Felices, de calidad excepcional y un trabajo impecable, el resultado fue inmejorable. Amigas y compañeras de la universidad, nos asegura Sandra que no dudo un momento en contar con Almudena para inmortalizar los instantes más bonitos, y desde luego, la elección fue extraordinaria.

Salta a la vista la felicidad y todo el cariño que durante ese día, impregnaron las miradas y los abrazos de aquel 3 de Diciembre tan inolvidable

Desde Le Plumeti, y con tanta fuerza como esta preciosa historia se merece, les deseamos que su nuevo camino siga repleto de cómplices confidencias, millones de conversaciones y un amor tan verdadero como infinito…

GRACIAS POR TODO SANDRA, HA SIDO UN HONOR COMPARTIR UNA HISTORIA ASÍ DE AUTÉNTICA Y SENSIBLE.

 

Cosas bonitas…

(1. Guirnalda Bolas Días 2. Bailarinas Belle Chiara 3. Conejita Little Peach Handmade)

Nos vemos en el siguiente post… ¿os gustó?

No preciso viajar lejos para hallar lo que deseo, si tropiezo en tu regazo ya me basta para tocar el cielo…

By: Tontxu – Para tocar el cielo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *