Bodas con encanto: Leticia & Rubén

Bodas con Encanto: Leticia & Rubén

Esta vez, «yo no hablo», creo que esta vez, no tengo palabras para describir mejor que ella, todo lo que significó este tiempo tan bonito; y es que esta vez, nuestra protagonista se hace voz de cada palabra; no creo que tenga que mover un punto o una coma, me ha dejado completamente enamorada de su historia, y de cómo me la ha contado, por lo que soy incapaz de cambiar nada… Ellos son Leticia y Rubén, y espero que todos sintáis la ilusión que ella me ha transmitido…

La noche anterior a cumplir 3 años de novios, Rubén volvió a casa del trabajo con un ramo de rosas blancas (mis preferidas) y una guía de viaje de París con billetes para el día siguiente. Esa noche me llevó a nuestro restaurante preferido y temprano nos fuimos a París a disfrutar de nuestro aniversario. Por la tarde hicimos un crucero por el Sena y, volviendo, me cogió de la mano y subimos al techo del barco; ¡sigo sin entender cómo consiguió que nos dejaran subir! Y allí, de noche, los dos solos rodeados por París, con la Torre Eiffel iluminada al fondo, rodilla al suelo, me dijo unas palabras preciosas, «cuando conoces a la persona con la que pasar el resto de tu vida, quieres que el resto de tu vida empiece cuanto antes», sacó un anillo precioso y me pidió matrimonio. ¡Le dije sí, claro!

Justo un año después, el día de nuestro cuarto aniversario, al salir del trabajo le llevé a la terraza del hotel The Principal, nuestra preferida y, hablando sobre lo bien que lo pasamos en París un año atrás, le dije que ahora me tocaba declararme a mi; él se lo tomó a broma, hasta que empecé a hacerle una declaración en toda regla y le saqué su regalo de pedida, un reloj que le encantaba y que pensaba que ya se había vendido. ¡Su cara era un poema, no se lo esperaba para nada! ¡No pudimos tener aniversarios más especiales!

No tengo demasiado claro, si hay algo más hermoso en esta vida que el amor, no solo me refiero al amor romántico entre dos personas, sino al amor en general, entre padres e hijos, hermanos, amigas… AMOR con mayúsculas, como el que se respira cuando una madre observa a un bebé, o el amor que transmite tu amiga cuando te ofrece su hombro para llorar… el beso de un niño inocente que demuestra cariño, o una media sonrisa llena de orgullo que solo un padre es capaz de regalar…

Cuando me tropiezo con esas señales que a veces pasan desapercibidas, algo en mi comienza a despertar, y es inevitable cuanto menos, no transmitirlo. Leticia con su historia, y viendo en cada imagen la complicidad con Rubén, me ha regalado un trocito de su día, y eso ¡es maravilloso!

La novia lució preciosa, optó por dos looks distintos, y a cada cual más estiloso y elegante. Para el diseño y confección de su vestido de novia, Leticia confió en la profesionalidad de Inuñez; nos relata que tomar la decisión no es nada fácil, pero finalmente fue la más acertada sin duda; las pruebas fueron divertidísimas y el trato excepcional. A pesar de sus “inseguridades” tenía bastante claro lo que buscada; un vestido sencillo, clásico, elegante, con un punto “chic” y atemporal.

Constaba de dos piezas; un vestido en crêpe de seda liso por delante, que destacaba por la espalda con amplio escote en V y solapas de tela brocada a juego con la sobrefalda, abotonado de arriba abajo con una abertura a la altura de la rodilla; y una impresionante falda brocada, que dejaba al descubierto la parte frontal del vestido. Personalmente, me parece un vestido con el que deslumbró desde el primer momento.

En la ceremonia y para el cóctel, Leticia lució su vestido completo, junto a unos stillettos en azul de Manolo Blahnik (lo confieso, esos zapatos me vuelven loca…); como complementos, unos pendientes de brillantes modelo roseta, y su anillo de pedida, solitario talla esmeralda rodeado de brillantes que diseñó Rubén, ambos de Joyas Victoria, en Melilla. Más tarde, para la fiesta, y ya sin sobrefalda, cambió los salones por unas sandalias doradas de Jimmy Choo, y los pendientes por otros más vistosos de perlas y brillantes, también de Joyas Victoria, regalo por su 30 cumpleaños, un par de meses antes.

Tanto el maquillaje como el recogido, fueron obra de Jesús, de OUI Novias; de quien tan solo tiene palabras bonitas, “es un encanto, las horas que pasamos juntos en las pruebas y la mañana de la boda fueron divertidísimas, charlando de todo, riéndonos… ¡Y encima me dejó más guapa que nunca! ¿Qué más se puede pedir?” Durante todo el día, Leticia decoró su cabello con una corona de Olivia y Cloe, de flores y hojas en color blanco.

El ramo de novia lo realizó Marta de Bukka, a quién además, le está muy agradecida; fue un ramo lleno de detalles, dividido en dos partes sujetas con una cuerda y unos pequeños cartelitos con los nombres de sus abuelos, (entrañable manera de llevarlos junto a ella ese día); las dos mitades iban sujetas con un lazo de lino, al que enganchó una imagen de la Virgen del Carmen de plata, regalo de sus amigas de Melilla, y envuelto con un pañuelo antiguo hecho por su abuela en hilo.

Rubén, lució al igual que la novia, dos looks distintos. El primero fue para la ceremonia y cóctel; un elegante chaqué en azul marino de Silbon, combinado con chaleco vainilla, camisa celeste con iniciales en el puño y corbata azul marino con topitos blancos. Para la fiesta, eligió un chaleco de cuadros escoceses en azul marino y verde inglés, camisa blanca y corbata azul marino de Scalpers. El toque más divertido y original, fueron los gemelos azules de dos pesetas antiguas, regalo que Leticia le hizo por su aniversario.

La ceremonia tuvo lugar en la Iglesia de San Pedro Apóstol de Lupiana, en Guadalajara. Muy cerquita al monasterio donde más tarde fue la celebración; ambos tenían muy claro que no querían que la distancia entre ambos sitios fuera demasiada, ni hacer pasar a los invitados por un traslado muy largo.

El mismo día que visitaron la parroquia, decidieron que era el lugar idóneo para darse el «si quiero«; muy sencilla y con el tamaño justo para el número de invitados, quedaron enamorados de su entrada lateral y el espectacular mirador que la acompaña.

De toda la decoración floral, al igual que el ramo de novia, se encargó Marta de Bukka, Leticia confiesa que quedó maravillada con el resultado, supo captar su idea desde un primer momento, y demostró con creces, tener un gusto exquisito.

Tras el recién enlace, todos se trasladaron al Monasterio de San Bartolomé de Lupiana; entre colinas y altísimos árboles, era un sitio que tanto a Leticia, como a Rubén, tenía conquistados; una de las primeras decisiones que ambos tomaron cuando comenzaron con los preparativos, era que la celebración sería allí; había sombra en gran parte de los jardines, y el claustro permitía que la comida se sirviera al aire libre, sin la molestia del sol de medio día, puntos fundamentales para ellos.

Los novios llegaron en el mismo coche que trasladó a Leticia a la iglesia, un Hurtan Albaycín negro descapotable de Clásicos de Lujo; que en esta ocasión, Rubén pudo conducir. Es un fanático de los coches y las motos, incluso tiene una colección propia; por lo que la elección de éste fue cosa de él; los dos querían que el coche fuera descapotable, así que sobra decir, que iban encantados.

El menú era algo muy importante también, según nos cuenta Leticia, les encanta disfrutar de la «buena comida«, para lo que decidieron que Cardamomo, sería el catering más acertado. Todos los invitados disfrutaron de platos realmente exquisitos, con una elaboración y calidad excepcional, y una puesta en escena brillante.

La boda estuvo llena de detalles y sorpresas, salta a la vista que los novios pusieron todo su cariño para que el resultado final fuera tan bonito como imaginaban; del Seating Plan se encargó Leticia, ella misma fue la que dibujó en acuarela un mapa de la cuidad de Melilla, de la que salían unas cuerdas que llevaban a cada uno de los famosos bares de esta ciudad; fue un guiño muy simpático a la tierra natal, y sobre todo, a la trayectoria de su relación como pareja.

No había una temática general, pero sí quisieron que el olivo estuviera presente, por las cualidades que históricamente se le han atribuido y que deseaban acompañen también durante el matrimonio: fe, esperanza, reconciliación, fertilidad, victoria… Al comienzo de los misales se explicaba su simbología y sirvió de base al Padre Jesús para la homilía. El olivo también estuvo presente en las etiquetas de los detalles para invitados, centros de mesa…

Acompañada en todo momento de su madre, su tía, y sobre todo Rubén, Leticia quiso retomar sus labores en manualidades, algo que desde niña le encantaba; y fue ella la que confeccionó las minutas, invitaciones, etiquetas, libro de firmas, kits de supervivencia, botellitas de aceite de romero… Desde luego, su firma estuvo presente en cada detallito, ¡ideal!

Del vídeo se encargó Emotion & Emotion, y todas las imágenes fueron obra de Encarnación Campanario, tras seguir el trabajo de ambos por las redes, no lo dudaron un momento, querían tener un recuerdo limpio y luminoso, y ellos tenían todas las cualidades que buscaban.

Cuando le preguntamos a Leticia que cuales habían sido sus momentos más especiales, me llamó realmente la atención su respuesta:

«¡¡Todos!! Puede sonar a tópico, pero cada segundo del día fue muy especial, desde los preparativos en el monasterio, los momentos emotivos de la ceremonia, la entrega del ramo a mis abuelos, el baile, ver a amigas que hacía años que no veía y que vinieron de muy lejos para estar conmigo, las primeras veces que me referí a Rubén como mi marido, bailar sin parar… Y, sobre todo, la felicidad y la alegría que transmitíamos todos y cada uno de los que estábamos allí, eso es inolvidable. ¡Nos sentimos muy afortunados!»

¿Cómo no voy a estar tan ilusionada con esta historia de amor? Si cada párrafo es ilusión y felicidad… ¡Qué bonito!

Los centros de mesa era muy coloridos, en tonos lilas, rojos, naranjas y blancos, con hojas de olivo. Una explosión de color en un divertido día de verano. Había tres tipos de centros de mesas: copas de Martini y centros bajos para las mesas redondas; y centros corridos bajos para las mesas alargadas rectangulares. La mantelería combinaba también, manteles en tono blanco roto con otros de rayas tipo Ascot en verde oliva.

Tras la comida, todos disfrutaron de pasteles de Mama Framboise para merendar, y dos recenas que fueron un auténtico triunfo.

En el baile nupcial sonó la canción «Se te nota en la mirada«, y para abrir el baile en el centro del claustro, se eligieron dos: “What a wonderful world” y “Something stupid”; un momento muy emotivo, muchos se emocionaron, y otros tantos se animaron a salir a bailar.

El DJ fue de Partyson, ¡éxito total! Tuvo a todos los invitados en la pista de baile hasta el último minuto. Con las rocas de las paredes de la iglesia al aire libre iluminadas de color rosa, el ambiente quedó espectacular.

«La fiesta la abrió con un grupo de flamenco que causó sensación; animaron mucho y más de uno y de una se arrancó a cantar, ¡divertidísimo! La boda terminó, cómo no, con el mítico “Sweet Caroline” con el que cerramos durante años nuestras noches en Madrid, hicimos todos un corro para bailarla juntos, ¡qué ambientazo!»

Gracias Leticia, gracias por compartir con Le Plumeti un día tan especial, por dejarnos revivir con tus preciosas palabras, esa historia que con tanto cariño vivísteis desde el minuto cero.

Ha sido un grandísimo honor, y de corazón os deseamos que sigáis viviendo cada día con la misma ternura que os demostráis en vuestras miradas; ser feliz es un verdadero lujo, y vosotros relucíais como un auténtico zafiro…

GRACIAS

 

Cosas bonitas…

(1. Pendientes hojas Rocio Porres 2. Vajilla cerámica Abe The Ape 3. Clutch Uterque)

 

Nos vemos en el siguiente post… ¿os gustó?

 

De todos los riesgos que he corrido por usted, el único que no hubiera corrido nunca, es el de no haberlos corrido…

By: Ángeles Mastretta – Mal de Amores –

One Comment

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *